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31.05.2011
La fibromialgia limita la vida de más de 15.000 tarraconenses

Los enfermos libran largas batallas legales para que se reconozca su discapacidad. Sentencias recientes demuestran que algunos de ellos enfermaron trabajando

NORIÁN MUÑOZ

Isabel Maguilla, presidenta de AFAC y afectada de fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química. - N.M. Isabel Maguilla entra al Diari con  mascarilla. Hay pequeños detalles, casi imperceptibles, que a ella le afectan tremendamente. Los demás apenas percibimos el olor de una puerta pintada hace días, pero ella se ahoga. «Cuando me ve con la mascarilla la gente no sabe lo que me pasa; incluso hay quien piensa que puedo tener algo contagioso», explica Maguilla, para ejemplificar la tremenda incomprensión y lo poco que se conocen las enfermedades que padece. En 2005 le diagnosticaron de Fibromialgia. Aquel diagnóstico puso nombre a los dolores crónicos y los numerosos síntomas que sufría después de un accidente de tráfico. Luego le diagnosticaron la Fatiga Crónica, SFC, y, más recientemente, la Sensibilidad Química Múltiple, SQM.

Esta última de las enfermedades que padece ha venido a cambiar por completo su relación con el mundo exterior. «Sólo estoy bien en mi casa», explica, porque es el único sitio donde puede controlar que haya un ambiente más o menos libre de químicos. Ya no entra a tiendas, ni va a la peluquería, ni a cafeterías,  sigue una dieta estricta, su familia y compañeros le ponen gasolina en el coche... Es docente de educación especial. A pesar de sus diagnósticos, un tribunal médico dijo que podía trabajar. Sin embargo, lleva ya tres meses de baja.

El Caso de Maguilla, coordinadora de la Associació Catalana d’Afectats de Fibromiàlgia, AFAC en Tarragona, no es, ni mucho menos, el único. Según estimaciones de la Sociedad Española de Reumatología, el 2,4% de los mayores de 20 años padece fibromialgia. Si se extrapolan los datos  al padrón de la provincia de Tarragona, se estaría hablando de 15.394 afectados, la mayoría mujeres.

Un diagnóstico complicado

Pero una de las dificultades con las que se encuentran estos pacientes está en que el diagnóstico se suele retrasar. «Casi todas pasamos por el psiquiatra», explica Maguilla en referencia a que los médicos con frecuencia confunden los síntomas con otras patologías.

El Dr. Jordi Robert, coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica de USP Dexeus, lo confirma: «Los pacientes suelen llegar con un retraso de dos o tres años. Durante este tiempo han realizado varias consultas médicas, pruebas, se han enfrentado a la incomprensión social y muchos de ellos han sido diagnosticados y tratados como enfermos mentales».

No obstante, la doctora Josepa Rigau, especialista y master universitario en Medicina Biológica con consulta en Tarragona, considera que los médicos están ahora más sensibilizados.

Pero la otra gran dificultad es que, como Isabel, son muchos los pacientes que terminan padeciendo, en mayor o menor grado, las tres enfermedades. Las tres están descritas por separado, pero con frecuencia se presentan como tres caras de la misma moneda, tal como explica Rigau, quien lo ha visto claramente en la evolución de sus pacientes desde 1990.

Una de las grandes dificultades es que el origen de estas patologías todavía no se conoce, sólo se sabe que estos pacientes tienen una inmunidad baja. También se sabe que hay más mujeres afectadas porque su sistema es menos eficiente para depurar los químicos que el de los hombres. Es justamente esa incógnita sobre los orígenes lo que no permite hablar de prevención. Rigau sólo es capaz de recomendar una alimentación completa y exponerse a químicos lo menos posible.

Enfermar en el trabajo

La otra gran dificultad de estos pacientes está en demostrar su incapacidad para trabajar. Muchos enfermos acaban siendo despedidos o deben acudir a los tribunales. Jaume Cortés, abogado del Col·lectiu Ronda que ha llevado más de 200 casos de pacientes con estas enfermedades en Barcelona y Tarragona, dice que la discriminación que sufren estos pacientes no tiene justificación. A su juicio, «estas enfermedades serán el equivalente al amianto en el futuro, tendremos que acabar por aceptarlo», señala.

Entre las personas que defiende hay trabajadores de todo tipo, desde restauradores de obras de arte que han enfermado en contacto con los materiales de trabajo, hasta profesional de limpieza y sanitarios (como los empleados del CAP Tarraco), todos campos donde se emplea gran cantidad de químicos.

En su opinión ya han conseguido demostrar en muchos casos que las persona enfermaron durante un accidente puntual de trabajo y ahora el reto será demostrar que éstas también pueden ser enfermedades profesionales, es decir, por la exposición continuada a ciertas condiciones trabajo.

Justamente ayer el colectivo  daba a conocer que el Juzgado de lo Social número 19 de Barcelona condenó a una empresa de accesorios y componentes de vehículos a pagar 187.000 euros a un trabajador en situación de incapacidad laboral permanente desde marzo de 2010 por las inhalaciones de productos tóxicos que sufrió desde su puesto de trabajo como estampador.

Justamente Cortés formará parte de la delegación de diversas agrupaciones de pacientes, médicos y abogados que estarán mañana en la sede de la OMS en Ginebra pidiendo que la SQM se incluya en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Otros países, como Alemania, Japón o Canadá, ya han hecho este reconocimiento a modo particular.

Justamente para informar sobre estos temas la ACAF instalará una mesa informativa en la Rambla Nova entre 10 y 14 horas. Mañana será el turno, también en la Rambla, de la Associació de Afectats Quimca i Ambientals, AQUA.

Fuente: Diari de Tarragona

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