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20.06.2012
SSC - UN VIAJE PERSONAL POR EL LABERINTO DE LA VERGÜENZA / Cap. 5: Encuentros en la tercera fase

Apreciada/apreciado,

En el décimo aniversario de mi toma de contacto con los Síndromes de Sensibilización Central (SSC), he creído oportuno intentar poner en orden algunas ideas, opiniones y conclusiones basadas en mi experiencia personal, y hacerlas públicas a través de los medios que nos permiten las nuevas plataformas. Lo hago impelido por una necesidad personal y desde la creencia-tal vez ingenua- de que contribuyo, aunque sea mínimamente, a neutralizar las poderosas fuerzas que se mueven sigilosamente cada día para ahogar, ignorar y despreciar la abrupta realidad de estas enfermedades. Fuerzas emanadas de turbios intereses económicos y políticos y que tienen el objetivo de confundir a la opinión pública y de crear grietas profundas, nieblas conceptuales que puedan afectar, incluso, las decisiones de médicos, forenses y magistrados. Fuerzas capaces de perpetuar la incertidumbre, incluso, donde la ciencia ya nos dice que no está.

Para quien no lo tenga muy claro, recordaré que bajo la denominación de Síndromes de Sensibilidad Central (SSC) nos referimos actualmente a un grupo de enfermedades que comparten una elevada comorbilidad y, sobre todo, que tienen la característica común de una hipersensibilización del SNC, lo que supone un amplísimo abanico sintomático, tienen carácter multisistémico y pueden llegar a ser absolutamente inhabilitantes para las personas que las padecen. Estas enfermedades empiezan a tener una presencia muy importante en nuestra sociedad, muy por encima de los umbrales de las llamadas "enfermedades raras" y son, principalmente, la Encefalomielitis Miálgica (malconocida como Síndrome de Fatiga Crónica y mal-llamada a menudo como "fatiga crónica" ), la Fibromialgia y la Sensibilidad Química Múltiple.

En este quinto capítulo de mi viaje 2012 por el laberinto de la vergüenza hago referencia a uno de los mecanismos para alimentar la confusión y eludir cualquier compromiso con la atención a estas enfermedades. Uno de los mecanismos más sutiles y eficaces es el de la "de-formación" de los médicos (los que se dejan, claro): la inoculación por vía político-administrativa de la visión que interesa a los gobernantes, aunque sea a espaldas de lo que nos dice hoy la ciencia médica internacional y la evidencia cotidiana. Es ahí donde se encuentra el germen de esa orientación psicologicista que observamos y sufrimos desde hace tantos años. 

Muchas gracias por tu atención... y salud!

Josep Carbonell

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