Noticias
24.04.2010
Pesticidas y Parkinson: La transmisión se produjo saltando de las neuronas del sistema nervioso intestinal al central

Por Laura Chacón Muñoz Colaboradora

Los pesticidas podrían provocar la aparición del Parkinson 

Temblores, inestabilidad, pérdida del equilibrio y dificultades para hablar son los síntomas principales de la enfermedad de Parkinson. Esta dolencia que lleva el nombre de James Parkinson, el médico londinense que la identificó en 1817, fue bautizada inicialmente como “parálisis temblorosa” y  posteriormente pasaría a conocerse con el nombre de su descubridor.

El Parkinson, una enfermedad que afecta a entre el 1% y el 3% de la población mayor de 65 años, se produce por la muerte de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro. Un reciente estudio del Instituto Max Planch ha probado que se inicia en el sistema nervioso entérico –o intestinal- y se propaga al cerebro mediante un salto entre neuronas.

La enfermedad de Parkinson afecta a más de 150.000 personas en España 

Este estudio, liderado por Francisco Pan-Montojo Puga, que fue publicado en la revista científica Plos One el pasado mes de enero, establece por vez primera un modelo animal que reproduce en su totalidad paso a paso la patología que se puede observar en los seres humanos 

Apenas un 5% de los casos de Parkinson se producen por causas genéticas. El resto se presupone que se origina por causas ambientales desconocidos por el momento. Uno de los agentes externos que pueden potencialmente provocar esta dolencia son los pesticidas, algo que se ha estado investigando durante los últimos años y que, sin embargo, no se había podido demostrar. Pero el trabajo de Pan-Montojo ha confirmado esa relación gracias a un estudio practicado con ratones.

Los trabajos previos se basaban en inyectar un pesticida –rotenona- en la sangre para que actuara en el sistema nervioso central. Por su parte, el equipo de Pan-Montojo suministró mediante una sonda gástrica concentraciones tan bajas del tóxico que no se detectaban ni en el sistema nervioso central ni en la sangre periférica, pero sí en el intestino.

La rotenona fue alterando la función de las mitocondrias, lo que produjo una modificación en el sistema nervioso del intestino que, a su vez, hizo que la enfermedad se propagara hasta el cerebro de los animales. Este experimento cambió la percepción de los investigadores, ya que en teoría el hígado detoxifica este tóxico evitando que llegue a la sangre.

Sin embargo, y según esta  investigación, la transmisión se produjo saltando de las neuronas del sistema nervioso intestinal al central. En palabras del propio Francisco Pan-Montojo, “los componentes celulares modificados podrían transmitirse a través de las conexiones entre las neuronas de los nervios simpáticos y parasimpáticos hasta el sistema nervioso central y progresar dentro de éste hasta afectar a la sustancia negra del cerebro, lo que daría lugar a las alteraciones motoras propias del Parkinson”.

Apenas un 5% de los casos de Parkinson se producen por causas genéticas

El resultado de este estudio demuestra que aunque nuestro organismo pueda encargarse de limpiar impurezas, muchas de ellas traspasan esos controles llegando a perjudicar gravemente nuestra salud. Por ello es recomendable consumir alimentos ecológicos y libres de pesticidas, que no sólo pueden evitar que desarrollemos enfermedades como el Parkinson, sino que mejorarán notablemente nuestra calidad de vida.

 

Fuente: El Mercado Ecológico

digitalnature